Producir piensos de calidad supone ante todo una cuestión de buenas prácticas de gestión de la fábrica. A esta buena gestión se encaminan todas las actividades desarrolladas a lo largo de todo el proceso de fabricación, identificando el conjunto de puntos críticos que pueden influir en la calidad de nuestros piensos y realizando los controles necesarios para impedir que realmente influyan.

De esta manera cada uno de los eslabones de la cadena productiva está sometido a un control de calidad para verificar que todo se realiza conforme a los procedimientos establecidos y detectar las potenciales no conformidades antes de que estas lleguen a producirse.

Nuestra política es la prevención: Todo lo que se realiza está previamente definido y todo se realiza conforme a lo que está escrito.